Arreglar antes que cambiar, y lo que mejor no tocar por tu cuenta
Hay quien jubila una persiana solo porque cumple veinte años. En la mayoría de casos ha fallado una pieza, no el conjunto. Pasa como con un coche con una rueda pinchada: nadie lo lleva al desguace por eso.
Le ocurrió a una vecina que no podía ni subir ni bajar la suya. Varias empresas le proponían cambiarla entera; nosotros sustituimos solo las lamas dobladas. Lo cuenta ella misma en su reseña de Google, al final de esta página.
Tras la granizada del 13 de septiembre de 2025 hubo vecinos que encontraron lamas perforadas. Si te pasa, antes de tocar nada haz fotos del paño por dentro y por fuera, y avisa a tu seguro del hogar. Después venimos a verla y te dejamos por escrito un presupuesto con las lamas dañadas, para que lo presentes a tu aseguradora. Cambiamos solo las agujereadas. Qué cubre y qué no tu póliza lo marca ella, no nosotros.
Hay casos en que reparar ya no compensa: paño reseco, lamas que se quiebran con solo rozarlas o un cajón deshecho. Si es así, lo sabrás por nosotros antes que nada y podrás sustituirla por una persiana nueva fabricada para ese hueco. Cuando el problema es la avería del cierre de un comercio, lo tratamos en otra página, porque lleva otras piezas.
Mientras llegamos, mejor evitar estos arreglos caseros, que suelen agravar el problema:
- Dar tirones a la cinta cuando no recoge
- Abrir la tapa del cajón con el paño subido
- Empujar las lamas desde fuera, asomado a la ventana
- Untar las guías con aceite, que luego atrapa polvo
- Insistir con el pulsador si el motor solo zumba
Para que dure, una persiana pide poco. Limpia las guías de vez en cuando con un paño mojado, sin nada de grasa. Si la cinta se nota dura, no tires más fuerte: suele ser el recogedor o una lama que roza, y es mejor avisarnos. Al bajarla, frena la cinta con la mano hasta el final: si cae suelta, el impacto contra el alféizar va aflojando los topes. Y si de pronto suena distinta, llámanos mientras todavía sube y baja.
Somos persianistas del barrio en Ripollet y preferimos ver una persiana tuya funcionando diez años más que venderte otra. Con la ventana cerrada y la persiana quieta, puedes contarnos qué le pasa a la persiana y te orientamos.