Pulsador en la pared
Dos teclas al lado de la ventana: arriba y abajo. Es lo más sencillo, nadie lo pierde y no necesita pilas. Va en el sitio de la antigua cinta o donde te quede a mano al entrar en la habitación.
Adiós a la cinta y a la manivela
Te quitas el tirón diario y conservas tu persiana. Hacemos motorización de persianas en Ripollet dejando el paño de siempre: solo cambia lo que lo mueve. Un motor oculto en el eje o pegado a la pared, y basta un dedo para subirla.

En Ripollet circula la idea de que las persianas eléctricas solo se consiguen comprándolas nuevas. Pocas veces hace falta. Cuando el paño corre derecho por sus guías y ninguna lama está partida, lo aprovechamos entero.
Sustituimos solo la pieza que hoy haces trabajar con el brazo. Sale el recogedor, o la caja de la manivela, y entra un motor. Mirada desde la acera, la fachada no cambia; desde el sofá, ya no tienes que levantarte.
Las persianas motorizadas nos las piden mucho en los pisos de Can Clos y de Sant Andreu, donde abundan las de manivela que parecen de plomo. También en casas con seis o siete ventanas: abrirlas todas al levantarse acaba siendo un paseo.
Antes de proponerte nada, la hacemos correr a mano, arriba y abajo, contigo al lado. Si algo roza o cuelga torcido, te lo enseñamos y lo corregimos primero. Arrastrar un paño forzado gasta el motor antes de tiempo, como una bici con la cadena seca. Somos persianeros del Vallès Occidental con muchas ventanas de la comarca a la espalda, y esa prueba no la perdonamos.
Para convertir tus enrollables de casa en persianas automáticas hay dos tipos de motor. El tubular trabaja escondido en el cajón, metido en el propio eje. El de cinta se queda abajo, en el hueco que ocupaba el recogedor. Decidimos con tres datos: lo que pesa el paño, cómo es el cajón y dónde queda el enchufe más cercano.
| Lo que miramos | Motor tubular | Motor de cinta |
|---|---|---|
| Dónde va | Metido en el eje, arriba, en el cajón | En la pared, donde estaba el recogedor |
| Para qué persianas | Balconeras y ventanas anchas o pesadas | Ventanas medianas y paños livianos |
| Qué se toca | Se abre el cajón y se cambia o adapta el eje | El cajón no se abre; sale el recogedor |
| Cómo se maneja | Pulsador, mando, horario o app | Teclas en el propio aparato y, según modelo, mando |
| Cuándo lo aconsejamos | Si buscas control a distancia o el paño pesa | Si el cajón está empotrado y abrirlo da guerra |
La diferencia entre un motor y otro está en el par, que se expresa en newton metro. La balconera ancha de un salón exige mucho más que la ventanita del baño. Cuando al motor le falta par, sufre en cada subida y se rinde pronto. Por eso calculamos el peso y medimos el ancho antes de escoger modelo.
En algunas casas antiguas del Casc Antic el eje todavía es de madera. Ahí hace falta un eje metálico nuevo o un adaptador, y te avisamos al revisarla. Si además las lamas están cuarteadas, quizá te compense estrenar persiana con el motor de serie en lugar de motorizar algo que pide jubilación.
Cuando manejarlo resulta incómodo, el motor acaba olvidado. Por eso, antes de montarlo, hablamos de tu día a día: quién abre por la mañana, si hay críos en casa o si alguien ya no aprieta con fuerza.
Dos teclas al lado de la ventana: arriba y abajo. Es lo más sencillo, nadie lo pierde y no necesita pilas. Va en el sitio de la antigua cinta o donde te quede a mano al entrar en la habitación.
Un emisor pequeño, como el de la puerta del garaje, envía la orden por radio. Si tiene varios canales, eliges una persiana, un grupo o la casa entera. Perfecto para comprobar desde la cama si está lloviendo.
Tú fijas la hora y la persiana se abre al despertar y se cierra al anochecer sin que nadie la toque. En los pisos con la fachada a poniente, cerrarla a media tarde en julio deja el comedor bastante más fresco.
Una tecla junto a la puerta de casa recoge o baja cada persiana del piso. Es lo que más agradecen los pisos con muchas ventanas y quien sale corriendo cada mañana.
Para la persiana de tu tienda hace falta otra clase de motor: consulta el motor central para el cierre del negocio.

App, altavoz y rutinas
Meter las persianas en la domótica de casa no exige cablear el piso ni montar una centralita de laboratorio. Con un motor por radio y una pasarela pequeña enchufada al wifi es suficiente. Desde ese momento cada persiana responde a una app y a los altavoces que ya usas en casa.
Donde más luce es cuando no estás. En agosto, con medio Ripollet fuera, haces que se abran y cierren a horas distintas y la casa da sensación de vida. Y si a mediodía el sol aprieta de lleno, las cierras desde la oficina.
También devuelve autonomía a quien vive solo y anda justo de fuerzas. Una vecina mayor que ya no podía con la del comedor vuelve a abrirla con solo decirlo en voz alta.
Instalamos motores de seis casas: Somfy, Nice, Simu, Gaposa, Becker y Came. Escogemos el que mejor se lleva con el peso de tu persiana y con la forma de manejo que prefieres. Si ya usas un emisor de una de estas marcas, elegimos un motor compatible con él.
Cada motor nuevo lleva la garantía de su marca, que en algunos modelos alcanza los cinco años. Te decimos qué modelo queda en cada ventana, por si algún día hay que consultarlo.
El motor tubular no pide grasa ni revisiones anuales. Sí agradece que las guías estén limpias y que nadie frene el paño con una maceta en el alféizar. Si ves que se detiene antes de llegar arriba o que baja de más, hay que reajustar el final de carrera. Gastar, gasta poquísimo: el motor solo trabaja los segundos que dura cada viaje del paño, y quieto apenas pide nada. ¿Y si hay un corte de suministro a media subida? Se mantiene en ese punto, frenada por el propio motor, hasta que regresa el suministro; entonces la tecla y el mando vuelven a mandar.
Si el motor hace ruido pero el eje no gira, o si ni se inmuta al pulsar, ya es asunto de avería. Antes de pensar en uno nuevo conviene saber si tiene arreglo. En la página dedicada a reparar un motor que se ha parado tienes el diagnóstico pieza a pieza.
Motorizar no tiene una tarifa única, porque cada persiana pide su motor y cada casa su forma de manejarlo. El importe crece en tres escalones: tecla en la pared, emisor por radio y, en lo alto, control por internet. Te lo concretamos con la ventana delante, y venir a verla no te cuesta nada.
Nivel económico dentro de la motorización. Un motor para una persiana, con su tecla al lado de la ventana y conectado a un punto de luz próximo.
Nivel moderado. Motor vía radio, emisor de uno o varios canales, horarios y topes de recorrido regulados.
Nivel premium. Todo lo del nivel moderado, más la pasarela, la app configurada, las escenas y la voz para todo el piso.
Pesan también las medidas del paño, el eje que lleve y lo lejos que quede la corriente. Si nos mandas medidas y una foto del hueco, te orientamos enseguida. El importe definitivo llega cuando pasamos por tu casa en Ripollet o en el pueblo de al lado.
Antes de poner motor
Casi siempre, sí. Si el paño corre derecho y las lamas están enteras, cambiamos solo el mecanismo: fuera el recogedor o la manivela, dentro el motor. Primero la subimos y bajamos a mano, y después te damos precio. Si la vemos al límite, te lo decimos claro antes de que gastes un céntimo en ella.
Mandan lo que pesa el paño y lo ancho que es, bastante más que la altura. Una balconera de aluminio pide más par que una ventanita de cocina. Y un motor que va apurado se cansa pronto. El eje también cuenta: si es de madera o muy delgado, toca adaptarlo. Para acertar, lo mejor es que vengamos a valorar el motor que necesitas mirando tu persiana.
Puedes, con un motor por radio y una pasarela enchufada al router. La app funciona dentro y fuera de casa, y los altavoces habituales reciben órdenes a través de ella. Para la tecla de pared o el emisor no hace falta wifi. Aunque un día falle internet, la persiana sigue obedeciendo al botón de siempre.
Normalmente no. Tomamos la corriente del registro eléctrico o del enchufe más cercano, y el cable trepa por una canaleta estrecha sobre la pared. Solo abrimos regata si prefieres no ver ningún cable, y eso se decide antes. En cualquier caso, al marcharnos no queda polvo ni restos.
Una persiana suele quedar funcionando en esa misma visita. Varias en el mismo piso se resuelven en una jornada, según cuántas sean y cómo estén los cajones. Llevamos el motor en la furgoneta, así que no esperas a que llegue material. Antes de irnos programamos los finales de carrera y te enseñamos a usarla.
El escalón lo marca, ante todo, la forma de manejo que elijas. La tecla de pared queda en el escalón económico, el emisor por radio en el intermedio y la app con voz en el superior. Suman además el tamaño del paño y lo lejos que esté la toma de corriente. Motorizar varias de una tacada sale mejor que ir de una en una.
Cuatro datos y un persianista te llama para entender qué hace tu persiana. Venir y darte precio no te cuesta nada.