Ciega, para que no se vea nada dentro
Chapa de acero galvanizado sin un solo agujero. Tapa el interior, no deja pasar la luz y es la que mejor encaja golpes y pintadas. Va bien en talleres, almacenes y negocios con mercancía cara dentro.
Cierres de comercio y nave
Las persianas metálicas de tu tienda o tu nave tienen que subir sin esfuerzo y quedar firmes al bajarlas. En Ripollet hacemos cierres nuevos a medida, les añadimos motor, los revisamos y los desbloqueamos en comercios, bares, talleres y naves.

Hay quien ve el cierre de su local como una simple chapa que se enrolla. En realidad funciona como un flexo de muelle. Un resorte escondido en el eje compensa lo que pesan las lamas, y por eso un cierre bien equilibrado sube con una sola mano.
Cuando ese equilibrio se pierde, llegan los síntomas que conoce cualquier comerciante. El cierre pesa cada día más, chirría en la guía o se planta a media altura. Casi nunca hay que cambiarlo entero. Revisamos muelle, guías, lamas y cerradura. Solo proponemos uno nuevo cuando el viejo ya no admite más arreglos.
En el centro de Ripollet y en el Casc Antic abundan los bajos con escaparate estrecho y cierre manual de hace años. En la zona industrial mandan los portones anchos de taller y almacén, que casi siempre piden motor. Medimos cada hueco, lo fabricamos al milímetro y dejamos el local recogido al terminar.
Si lo que buscas son persianas para la vivienda, de aluminio o PVC para el piso, las tratamos en otra página. Aquí hablamos solo del cierre que protege tu negocio.
Elegir la lama es decidir tres cosas. Qué se ve desde la acera, cuánto aire entra y cuánto cuesta forzarla. Estas son las cuatro opciones que montamos y el negocio al que suele ir cada una.
Chapa de acero galvanizado sin un solo agujero. Tapa el interior, no deja pasar la luz y es la que mejor encaja golpes y pintadas. Va bien en talleres, almacenes y negocios con mercancía cara dentro.
Está salpicada de agujeritos, como el colador fino de la cocina. Con la persiana bajada, el escaparate sigue luciendo y el local respira. La suelen pedir tiendas de ropa, panaderías y ópticas.
Los agujeros son más grandes y el cierre pesa menos, sobre todo con lamas de aluminio extrusionado. Ventila mejor, algo que agradecen los bares con cocina y los aparcamientos. A cambio, protege algo menos que la ciega.
Lama de doble pared o reforzada, guías más profundas y cerradura central con pasadores a los lados. Con motor se puede montar un sistema autoblocante, que pone muy difícil levantar el cierre desde abajo. Es lo indicado para estancos, joyerías o negocios que ya se han llevado un susto con la palanqueta.
Cuando no puedes cerrar
Que el cierre no baje justo cuando toca irse a casa asusta. Aun así, casi siempre se soluciona sin cambiarlo. Contestamos aunque sea de madrugada o festivo, y salimos hacia el local con la furgoneta cargada.
Lo primero es que el negocio quede cerrado esa noche. Después hacemos con calma la reparación de la persiana metálica del local. Las causas habituales son un muelle vencido, una lama doblada por un golpe o una guía torcida. También una cerradura que no gira o un motor que suena pero no arrastra.
Hasta que lleguemos, no insistas con el pulsador ni empujes las lamas a mano. Forzar un motor bloqueado suele romper algo más. Si en cambio se ha atascado la persiana de tu piso, mira cómo trabajamos para reparar persianas de casa.

Subir el cierre a pulso cada mañana parece cuestión de costumbre, hasta que un día la espalda avisa. Un motor hace ese trabajo en unos segundos. De paso, frena el eje y pone difícil levantar el cierre desde fuera.
En cierres de comercio solemos montar un motor central, que va entre dos tramos del eje y apenas se ve. En portones anchos de nave, uno lateral con más fuerza. La potencia depende del peso del cierre. La calculamos al medir, antes de darte el precio.
Este motor no es el de una persiana de casa, que pesa mucho menos y se maneja de otra forma. Si además quieres automatizar las persianas del piso, eso tiene su página y otro tipo de motor.
Un cierre metálico se parece a una bicicleta. Si nadie limpia la cadena, un día se atasca en el peor momento. Con estas revisiones, la mayoría de averías se ven venir de lejos.
Pasa un trapo por las guías y quita la tierra, las hojas y las colillas que se juntan abajo. Si chirría, usa spray de silicona. La grasa espesa atrapa el polvo y acaba frenando las lamas.
Revisamos la tensión del muelle, las lamas que se han abierto y la lama final que toca el suelo. Es el momento de sustituir una lama doblada antes de que arrastre a las de al lado.
Comprobamos dónde para el motor arriba y abajo, el freno, los pasadores de la cerradura y los tornillos del eje. En negocios con mucho trasiego de persiana, mejor dos visitas al año.
El portón de un aparcamiento de vecinos puede abrirse decenas de veces al día, muchas más que el cierre de una tienda. Por eso conviene revisarlo más a menudo, junto con las fotocélulas y los mandos. Lo atendemos tanto en fincas como en naves.
Un golpe seco, un cierre que baja torcido o un motor que tarda más de la cuenta son avisos. Llamar entonces sale mejor que esperar a que se bloquee con el local a medio cerrar.
Los talleres, almacenes y empresas de la zona industrial nos tienen al lado. Salimos desde nuestro taller de Carrer Calvari, dentro del mismo pueblo. También vamos a las naves de los municipios que lindan con el nuestro, donde un portón que no abre deja parada la carga y la descarga.
Si tu negocio queda en otra calle o en otro pueblo del Vallès, consulta todos los polígonos y municipios donde trabajamos.
El importe no lo marca el tamaño del local, sino el trabajo que necesite su cierre. Ajustar un muelle no se parece a fabricar el portón de una nave. También cuentan el ancho y el alto, qué lama lleva y si tiene motor. Y si prefieres que trabajemos con la tienda ya cerrada, también lo tenemos en cuenta. Venir a verlo y darte la cifra es gratis y no te compromete.
Nivel económico. Limpieza y ajuste de guías, cerradura o pasador nuevos, una o dos lamas dobladas y el muelle retensado.
Nivel moderado. Motor central para un cierre que hoy subes a mano, muelles nuevos, eje cambiado o un tramo de lamas rehecho.
Nivel premium. Persiana metálica nueva para un local o una nave: de seguridad o microperforada, con su motor y su llave en la pared.
Dudas de comerciantes
Si la tuya no aparece, llámanos y te la resolvemos por teléfono o con el cierre delante.
Da igual la hora: llama y nuestra prioridad será que el local quede cerrado. Hasta que lleguemos, deja quieto el pulsador y retira del escaparate lo que tenga valor. Si tu cierre lleva palanca o manivela de emergencia, te explicamos por teléfono si conviene usarla. La reparación de fondo se hace después, con la pieza adecuada.
Lo marcan tres cosas: lo ancho y alto que sea el hueco, qué lama eliges y si sube con motor o a mano. Un cierre estrecho, manual y ciego queda en la parte baja. Uno microperforado, de seguridad o para una nave ancha, en la alta. También influyen la cerradura, el lacado y si se llega bien al eje. Medimos gratis y sabes el importe antes de fabricar nada.
Si quieres seguir enseñando el género cuando bajas la persiana, la microperforada. La ciega aguanta mejor los golpes y tapa el interior, pero de noche el local desaparece de la calle. Hay quien mezcla las dos: microperforada delante de la luna y ciega donde está el almacén. Lo decidimos contigo viendo qué vendes y cómo es tu calle.
Sí. Casi cualquier cierre manual acepta un motor sin tocar las lamas. Pesamos el cierre, revisamos el eje y los muelles, y buscamos el motor, central o lateral, que mueva ese peso sin forzar. Va con llave en la pared, con mando o con las dos cosas. Si el eje está muy gastado, te avisamos antes y se sustituye en esa misma visita.
A la mayoría de comercios les basta una revisión al año. Si tu cierre trabaja muchas veces al día, mejor cada seis meses. Entre una y otra, mantén las guías limpias y avisa al primer ruido raro. En la visita retensamos el muelle, cambiamos las lamas tocadas y probamos motor y pasadores. Puedes pedir la revisión del cierre del local desde el formulario de abajo.
Sí, las montamos y las mantenemos, tanto en fincas de Ripollet como en naves de la zona. Para una comunidad preparamos el presupuesto que se lleva a la junta y quedamos con el administrador. En una nave, el motor y la lama se eligen según los vehículos que entran y las veces que se abre. En los dos casos se pueden añadir mandos para cada usuario.
Cuatro datos y un persianista te llama para entender qué hace tu persiana. Venir y darte precio no te cuesta nada.